The Handmaid’s tale: el pánico vestido de rojo

Serie Original de Hulu

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Después de haber triunfado en los más importantes premios por su primera temporada, es una obligación ver esta serie de Hulu. La segunda temporada, ya cuenta con 20 nominaciones a la próxima ceremonia de los Emmy.

Advertencia: es un contenido no apto para gente sensible. Es probable que aunque se quieran ver varios episodios, uno tras otro, sea mejor ir espaciándolos, por tratarse de un material tan fuerte.

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Basada en el libro homónimo de Margaret Atwood, publicado en 1985, la serie narra la historia Offred, quien vive en el régimen teocrático de Gilead, una sociedad autoritaria de un “futuro cercano”, ubicada en gran parte del territorio de lo que hoy se conoce como Estados Unidos. Un golpe de estado acabó con el gobierno y se instauró la República de Gilead, regida por católicos extremistas, quienes llevan las escrituras a puntos inimaginables, tergiversando la religión al máximo.

En ese mundo distópico, retorcido y fundamentalista, hay serios problemas de fertilidad. La tasa de mortalidad infantil es enorme y la esterilidad (atribuida exclusivamente a las mujeres) es muy grande… las parejas ya no pueden tener hijos por sí mismos, por lo que recurren a una suerte de vientres en alquiler, pero de la manera más pervertida posible: esclavas sexuales, asignadas a parejas, con el único propósito de reproducir la especie.

Esa es solo la premisa básica… pues la serie es aún más profunda e intensa de lo que puede parecer ese enunciado. Una dictadura absolutamente misógina, de fanáticos religiosos fundamentalistas, donde las mujeres no tienen derechos, sino deben limitar su existencia a servir un papel determinado en la vida de los hombres. Mujeres que tienen prohibido hasta leer, y que desempeñan asignaciones sociales muy específicas, sin importar su nivel social, educativo ni nada que hayan logrado en el pasado:

  • Esposas: parejas de los comandantes del gobierno, deben dedicar sus días a bordar, cuidar del jardín y gerenciar la perfección del hogar.
  • Marthas: Mujeres mayores, que ya pasaron su etapa reproductora, y que sin importar su ocupación previa, ahora deben dedicarse a todas las tareas de los hogares de los comandantes. Limpiar, cocinar, lavar… y demás actividades domésticas.
  • Tías: mujeres de gran temple, dedicadas a “enseñar del arte de ser una criada”. Son las que adoctrinan a las criadas, para que cumplan su deber, sin chistar. Las someten ideológica y físicamente.
  • Criadas: mujeres que han transgredido las reglas de la nueva sociedad y que son fértiles comprobadas (han podido reproducirse naturalmente en el pasado). Esas transgresiones pueden ir desde haber sido abiertamente lesbianas, hasta haber sido infieles, o haber provocado la infidelidad de algún hombre.

Las criadas son el eje de toda la serie. Ellas deben someterse a una violación programada según su ciclo reproductivo, donde no solo es el hombre (el comandante) quien lleva a cabo el acto, sino ayudado por la esposa, en una suerte enfermiza y maquiavélica de convertir a la criada solo en un medio para lograr el fin de reproducirse en “pareja”. Una vez logrado el cometido, deben dejar al niño con sus padres y ser asignadas a una nueva pareja.

En Gilead no hay término medio para las consecuencias de los transgresores: un ojo, una mano, o cualquier miembro es amputado sin la más mínima consideración, como primera advertencia. Si la falta es grave, la muerte es segura, ya sea colgado o ahogado… lo importante es que sea delante de muchos de los “ciudadanos” para sentar el ejemplo. Esta es una serie que te deja meditando las implicaciones del poder en las personas erradas. La corrupción que carcome a los poderosos y cómo los ciudadanos pueden llegar a verse sometidos sin salida.

Toda la historia se desarrolla en un futuro muy cercano, pero en un universo paralelo que deseamos no exista nunca. En los diálogos, permanentemente se hace referencia a elementos perdidos de nuestra sociedad, como Uber y las redes sociales, a manera de símbolos de actualidad. Además, en los innumerables flashback que muestran cómo era la vida de los personajes antes de Gilead, también se evidencia lo cercano de la situación, a nivel temporal.

No hay escape de tu destino en Gilead, es como un círculo del infierno de Dante, no hay comienzo ni final, es un loop. Pero lo más aterrorizante, es que todo lo que está ideado en la novela original de Atwood (columna vertebral de la serie), es un reflejo de cosas que han sucedido en la realidad, en algún otro momento histórico o en algún otro lugar geográfico. El pánico no es solo por sentir lo que los personajes van narrando, sino  por la remota posibilidad de que algo así sea realidad.

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The Handmaid’s Tale es perfecta para todos los amantes de una historia impactante, fuera de lo común, y sobre todo, de una estupenda puesta en escena. Los escenarios están concebidos y ejecutados milimétricamente. Te hacen sentir en medio de Gilead y la fotografía es un instrumento esencial para transmitir la desolación que sienten los personajes en ese terrible ambiente, cuadro a cuadro. Todo es yermo, pálido, sin vida. Los encuadres grandilocuentes de los planos generales o los primerísimos primeros planos de los personajes, muestran todo el esplendor de esa distópica sociedad.

Los monocromáticos uniformes/vestuario de los distintos personajes, tienen un carácter propio, y a la vez, dejan que la expresión de cada uno de los actores respire, que sea creíble. El rojo de las criadas con su cofia blanca que es más gríngola que sombrero… los trajes verdes de las Esposas, los uniformes de las Tías, los vestidos grises de las Marthas, todos son planos, de colores fuertes, diseñados para delimitar claramente el papel que se debe vivir. Y los hombres, siempre de negro, ya sea en uniformes como los Ojos y los Guardias, o en trajes perfectamente sobrios y formales de los Comandantes, son los ejecutores del destino.

Todos los detalles están cuidados al extremo. Por ejemplo, los productores quisieron grabar toda la serie con Elizabeth Moss sin maquillaje, a fin de poder capturar todos los detalles de las expresiones de la protagonista. Cada vez que palidece o se sonroja, es literalmente la reacción física del momento interpretado, sin trucos, sin nada que no sea un hiperrealismo total.

Las actuaciones son absolutamente extraordinarias, con una fuerza tan grande, que logran mostrar todo el terror con un par de primeros planos, sin necesidad de hablar…

Elizabeth Moss es sencillamente, soberbia. Transmite fuerza, impotencia, ternura o  desesperación, hasta con las pestañas. Los primerísimos primeros planos logran prácticamente hacernos entrar en la mente de Offred/June. Con una sola mirada, puede transmitir asco, dolor, pánico, desprecio, amor…

Ningún personaje es del todo secundario… aún cuando indiscutiblemente la protagonista es Offred. Y así lo hacen notar todas y cada una de las magistrales interpretaciones.

  • Joseph Fiennes es de una maldad tan profunda, que logra solo mostrar la superficie y engañar sobre sus intenciones, hasta que en el momento preciso, muestra toda su furia y su poder, como el Comandante Fred Waterford.
  • Yvonne Strahovsky es Serena Joy, la esposa del comandante Waterford, y como tal, la dueña de los días y noches de Offred. Aparentemente frágil y sencilla, es una mente macabra como pocas, pues es una de las creadoras de la teoría que formó a Gilead. Amparada en una fe totalmente desviada, justifica todas sus acciones en ella… hasta que comienza a ver que ella es una víctima más de su vil mundo.
  • Ann Dowd, como la Tía Lydia, logra despertar toda la furia interna de cada espectador. Es la encargada de “catequizar” a las Criadas en sus funciones, disfrazando lo enfermo de la situación, como un destino divino.
  • Samira Wiley es Moira, amiga del pasado de Offred y ahora, compañera de sufrimiento en el mundo de las criadas. Su espíritu intrépido y rebelde, la lleva a extremos inimaginables.
  • Alexis Bledel, también es una de las compañeras de Offred, quien vive un destino de los más crueles de la historia.

Ejercicio de manejo de ira

Ver cada capítulo puede llegar a considerarse exactamente eso, un ejercicio de manejo de ira. Es increíble la gama de sentimientos que cada episodio logra despertar. Y eso va desde la puesta en escena, hasta los perfectos diálogos, donde el juego con frases religiosas, hace más evidente el carácter enfermizo de la sociedad de Gilead.

Bendito sea el día

Bajo su mirada

Alabado sea

Bendito sea el fruto… que Dios abra

Todas son frases, ciertamente lindas y puras, que el contexto de The Handmaid’s Tale logra tergiversar al máximo. Todos necesitamos entender más, descubrir el por qué llegaron a ese extremo y hasta dónde serán capaces de llegar. Hulu, junto a MGM Television como compañía productora, con Bruce Miller a la cabeza (el creador y productor general de la serie) han hecho una serie de primera categoría y la industria lo ha reconocido. Esperemos que la tercera temporada sea más benévola y que haya mucho más por contar y por descubir.

¡Bendito sea el fruto de Hulu!

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